El día que pinté mis primeras zapatillas, náuticas rojas e imitando unos mocasines clásicos, nunca me imaginé terminar creando un emprendimiento. Mucho menos que en algún momento iba a querer dedicarme de lleno al mismo y vivir de eso.
Cuando empecé a pintar decía que no quería emprender. La piba lo tenía MUY claro... negadisima 100%. Pero alguna parte de mí sabía que si "algún día" creaba un emprendimiento, tenía más que decidido el nombre. Claramente sabía que quería hacerlo pero #miedos 🤪.
Cuando arranqué no quería que nadie me conozca y, de hecho, por casi dos años traté de que no se sepa quién era🤫🤐. Fui creciendo y entendiendo muchas cosas, con muchos golpes de realidad y con mucha gente que me motiva, me enseña y me inspira, y todos los que confían en lo que hago💗. Allá por 2016 pensaba “si algún día tengo que ponerle un nombre a esto va a ser Bennu”, aunque no tenía idea de por qué ni qué significaba, pero eso elegí.
Y claro que me encantaba, pero pasaron cosas y el nombre terminó en Venu 🙀
Hoy estoy tomando un riesgo. Pero, si este no es el momento para hacerlo, ¿cuándo?
Hoy decido y elijo, con muchos miedos, que de acá en adelante sea Bennu el nombre que identifique al emprendimiento 🐛🦋 Pero también con la certeza de que hace tiempo siento que así debe ser. Hay mucha historia que contar pero prefiero, por ahora, simplificarlo en su significado: ascender en brillo o simplemente brillar. La bennu forma parte de la mitología egipcia, asociada con el sol, y representando la creación y la renovación.
Por eso hoy más que nunca confío en la renovación, en mí y en Bennu 🌞🙌
La esencia sigue siendo la de esa Sofi de 2016🦋. Y venu no deja de ser parte de este camino que sigue creciendo✨🙌.
Gracias por bancarme desde que empecé a pintar y hoy también ❤️🧡💛💚💙💜